martes, 5 de agosto de 2008

DROGADICCIÓN Y ALCOHOLISMO

La adolescencia es un momento particularmente vulnerable en la vida de un sujeto, debido a todo el procesode duelo por las figuras parentales de la infancia, por ser un momento de "transición" entre la pérdida de estas figuras de identificación y la búsqueda o el encuentro de otras nuevas.
A lo anterior se suman: la actual crisis de los valores y el enfrentamiento con un mundo cada vez máscomplejo.
Existe además un verdadero "bombardeo" de la publicidad dirigido hacia este grupo etario, apetecible para el mercado; basta ver por ejemplo, al respecto, las publicidades de cerveza destinadas a jóvenes y el "encuentro" entre ellos si se la consume juntos.
Los adolescentes también afrontan en esta etapa la salida exogámica y el erotismo genital que los atemoriza (más aun hoy, en estos "tiempos del SIDA"). En diferentes pueblos y culturas, encontramos ceremonias y rituales de iniciación como forma de marcar en lo simbólico este pasaje de la niñez al "mundo adulto", en muchos casos como marcas en lo real y en todos poniendo en juego lo real del cuerpo expuesto al sufrimiento y a la muerte.
Ahora bien, ¿qué sucede en una sociedad en la que se ha perdido la eficacia de los actos simbólicos que marcan esta salida de la niñez y la entrada a la adultez?
Es posible que en nuestra cultura actual, el alcohol juegue algún papel en este sentido para los adolescentes en tanto "se es grande" por estar "tomando alcohol" o por estar "borracho". Por otra parte, el alcohol "suelta la lengua" y "da ánimos" para "encarar" a un partenaire en el juego de la seducción inicial.
El alcohol, una droga socialmente aceptada, daría, desde la consideración de los jóvenes, la fuerza y el valor necesarios para los primeros encuentros sexuales tan deseados y tan temidos. Entonces, se arman de un escenario: la discoteque, como subrogado del altar, el monte o el lugar de exhibición de juegos públicos, en el cual mostrar algún emblema ( por ejemplo: la lata de cerveza), para así poder, a través de un acto: el beber, y su consecuencia, la borrachera, sentirse grandes y pensar que están haciendo cosas de grandes.
El adolescente al igual que el adulto no se vuelve adicto de la noche a la mañana. Esta enfermedad es progresiva e involucra diferentes etapas, presentadas de manera secuencial. Ojo a las siguientes
características:
1. Etapa social: el niño o adolescente consume licor en fiestas y juegos como una forma de mejorar la interacción social. Él, que hasta ahora sólo consume alcohol y/o cigarrillo, responde en el estudio y con la familia. Su imagen externa no presenta cambios drásticos.
2. Etapa experimental: el consumo de licor aumenta en frecuencia e intensidad y se comienzan a presentar problemas en la familia y el estudio. Se advierte mayor interés del adolescente en actividades con amigos que con la familia. Es posible el consumo de alguna droga ilegal por primera vez. "Por probar para ver qué se siente".
3. Etapa de uso: además del aumento del consumo de alcohol (cada fin de semana) y en ocasiones mezclado con otras drogas, puede presentarse descuido en la apariencia y el lenguaje. Empiezan a aparecer mentiras sistemáticas, solicitud inusual de dinero con la excusa de compra de libros y cuotas extraordinarias en el colegio; baja en el rendimiento escolar, cambios frecuentes en el estado de ánimo (sueño, tristeza, aislamiento) y pérdida de prendas de valor. Lo peor es que el adolescente asegura no tener ningún problema.
4. Etapa de abuso: hay marcado aumento de consumo, el adolescente va a la casa sólo a comer y dormir, se puede presentar deserción escolar, robos en la casa y más acciones delictivas. Su grupo de amigos es de consumidores. Aunque hay intentos esporádicos y frustrados por abandonar el consumo, el joven es incapaz de detenerlo por sí mismo.
5. Etapa terminal: el adolescente tiene continuos fracasos en los intentos por abstenerse, no hay control sobre el consumo de otras sustancias psicoactivas y, además, se presenta un deterioro notable de la imagen externa y pérdida de personas importantes en su vida.
La drogadicción es una enfermedad biopsicosocial, caracterizada por el abuso y la dependencia de substancias químicas. Produce graves problemas psico−físicos, familiares, laborales y sociales.
La prevención en el ámbito escolar es fundamental, ya que junto con la familia representa una institución básica en la formacion−deformación de los más vulnerables (niños y jóvenes). El fenómeno de aprendizaje opera de una manera trascendente en los primeros estadios del devenir bio−psico−social de las personas. El grupo actúa sobre el individuo dándole patrones de conducta, que posteriormente éste interioriza.
adaptándolos a los contenidos psíquicos propios. En nuestra cultura, el adolescente termina por elaborar una concepción de la salud que podría resumirse en: la salud es cosa de mayores y estos beben y fuman. Resulta por tanto obvio que los hábitos toxicomanígenos de padres y educadores actúan de manera negativa sobre el desarrollo de la personalidad del niño.

1 comentario:

Maria Olascuaga dijo...

Buen articulo :D excelente